10 trucos para hacer mejores mamadas

Muchas mujeres se preguntan qué pueden hacer para mejorar las mamadas que hacen. Gran parte de la culpa la tienen los hombres que no son capaces de expresar lo que les gusta más. Aquí va mi lista:

1) Garganta profunda.
A los hombres nos gustan las mamadas intensas y hasta el fondo. Físicamente no es mucho más placentero pero la sensación mental es extraordinaria. Cuanto más profunda sea la mamada, mejor para nosotros. Las arcadas, ruidos raros al atragantarse, salidas de baba y tal no solo no nos parecen desagradables, sino que a muchos hombres nos gustan.

2) Dejar que se corran en la boca.
Si sé que una mujer no me deja correrme en su boca no le dejaré que me haga una mamada. Correrse en la boca es una parte fundamental de la mamada, imprescindible. Luego ya cada una puede tomar su decisión sobre qué hacer con la corrida. A mi me dan morbo las chicas que no se lo tragan porque tienen ese punto ambiguo tan morboso de que por un lado les desagrada el semen pero por otro son lo suficientemente complacientes para hacer las cosas bien.
Aunque desde luego, ver cómo se lo traga es muy placentero para el hombre. La mamada es un acto sexual bastante sumiso y por lo tanto se puede adornar con muchos detalles. Algunas chicas lo mantienen en la boca y esperan indicaciones para tragárselo. Hay tantas opciones, todas con su encanto.

3) Mirar a los ojos.
Un clásico pero que muchas mujeres parecen no conocer. Mientras estás chupándola, mirar a los ojos a tu hombre. Es una forma de entrega, de mostrar que no da vergüenza lo que se está haciendo, sino orgullo y placer.

4) Hacerlo de rodillas.
De rodillas se entra en una dinámica de castigo, propia de relaciones de dominación/sumisión. Voluntariamente se adopta una estética de castigo aceptado, aún cuando no haya un motivo. Es muy excitante para ambas partes.

5) Escupir.
Incluir un acto sucio para dar un efecto más perverso a la mamada.

6) Pedir permiso.
Un detalle muy morboso es pedir permiso para realizar la mamada, antes o durante el proceso. Seguro que se obtiene dicho permiso y se provoca un morbo extra. En este caso volvemos a ver un excitante detalle de sumisión voluntaria. También se puede pedir permiso para tragarse el semen.

7) No olvidarse de los huevos.
Para aumentar la variación en el proceso y alternar las zonas erógenas, es ineludible parar para chupar o lamer los testículos. Es además un preámbulo a la posterior llegada de la corrida.

8) Manos a la espalda.
Soltarla mientras se chupa, llevar las manos atrás aunque sea un rato, en una postura sumisa, como de manos atadas, es una forma sencilla de multiplicar el morbo.

9) Pedir parar.
De forma similar a cuando se pedía permiso, se puede buscar el juego contrario, de representar que se está realizando sin querer. Exageradas súplicas suben la temperatura muchos grados.

10) Contraste vestido/desnuda y desnudo/vestida.
Una forma muy sencilla de hacerlo muy diferente y perverso: que uno de los dos esté vestido y el otro desnudo. En ambos casos se incluyen nuevas sensaciones.

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